Los instrumentos de percusión

instrumentos de percusión

Figuran en este grupo los siguientes instrumentos:

Los timbales o tímpanos desempeñan en la orquesta sinfónica un papel importante y se usan siempre por pares, siendo uno de ellos mayor que el otro. Se diferencian de todos los demás tam­bores en que se pueden afinar para producir notas musicales definidas, en armonía con la partitura. Son unos grandes cuencos de cobre o latón, cuyo extremo abierto está revestido de piel de becerro, que se afloja o pone tensa al afinar. Cuando los músicos hablan de los tambores, se refieren a los timbales.

Beethoven fue el primero de los glandes compositores que apreció plenamente los timbales; los usa en sus sinfonías y a veces hasta les concede solos. El timbalero tiene que vérselas con uno de los instrumentos más difíciles de la orquesta. Debe poseer excelente sentido del tiempo y del ritmo y oído muy exacto para el tono, porque necesita a menudo afinarlos, en unos pocos segundos, en una clave distinta de aquella en que están tocando los demás ejecutantes.

El bombo o tambor bajo es uno de los instrumentos de percusión importantes de la orquesta. Es un corto cilindro de ancho diámetro, cubierto en ambos extremos de piel de becerro, y se toca con un solo mazo consistente en un palillo que termina en una perilla blanda.

El tambor con tirantes de cuerda —o tambor lateral— es un cilindro de madera o de cobre cubierto de piel de becerro por ambos extremos. Sobre su parte inferior, transversalmente, hay cuerdas de tripa que repiquetean cada vez que se golpea el parche. Se usa como instrumento de percusión en la orquesta y también figura en las bandas militares, donde un ejecutante a caballo lleva por lo general dos de estos tambores, uno a cada lado de la silla. Se hace redoblar golpeando dos veces con la mano izquierda y dos con la derecha, en rápida sucesión.

La celesta es un instrumento de percusión consistente en una serie de placas de acero suspendidas sobre cajas armónicas de madera. Las placas se golpean con macillos, como las cuerdas de un piano. Fue inventada por Mustel de París y emite un tono de gran pureza.

El carillón se usa a menudo en la orquesta. Lo forman un conjunto de campanas, de tubos o de timbres, afinado para constituir una escala. Las piezas del carillón se golpean con macillos o se hacen funcionar mediante un teclado.

Los platillos ocupan un lugar importante entre los instrumentos de percusión de la orquesta. Son dos discos de metal ligeramente cóncavos, con una tira de cuero que pasa por el centro de cada uno para poder asirlos. Se golpean uno contra otro, con un movimiento deslizante. A veces, el músico encargado del bombo tiene que tocar también los platillos, y en este caso uno de los discos se sujeta al bombo, pero el tono no es tan bueno cuando se tocan así. Es un instrumento antiquísimo, que conocieron tanto los asirios como los chinos.

La pandereta es un aro de madera cubierto por un lado con piel de becerro. Se golpea con la mano. Al aro están sujetos unos pequeños discos de metal llamados sonajas. La pandereta sólo se usa en ciertas danzas populares y como acompañamiento de solos. Es también de origen antiguo, y muy popular en España.

El triángulo es un instrumento de percusión usado a menudo en la orquesta. Es una varilla de acero doblada en forma triangular y abierta por uno de los ángulos, que se golpea con una corta varilla del mismo metal. Es muy eficaz para subrayar ciertas notas, y muchos de los grandes compositores, entre ellos Rossini, Brahms y Beethoven, lo usan. Está colgado del pupitre del ejecutante o se sujeta con la mano izquierda, suspendido de una cuerda.

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